Entendemos la palabra comer como el simple acto de ingerir alimentos en beneficio de nuestro organismo o sencillamente por el hecho de tener hambre como un acto fisiológico de nuestro cuerpo. Pero no nos damos cuenta que el comer no solo es llevar algo a la boca, esta práctica va más allá de lo alimenticio.

La mayoría de los casos que me han tocado atender como especialista en  salud en cuestión alimentaria y en trastornos de la conducta alimenticia conocidos como TCA dan origen en las primeras etapas de la vida. Su desarrollo, en la mayoría de los casos suele darse en un entorno de estrés a la hora de ingerir  los alimentos.  He aquí el dicho tan conocido “los sagrados alimentos”.

El alimento es la comunión con la madre naturaleza,  es el fruto de un esfuerzo diario para conseguirlos, es la sazón que dan las personas al prepararlos con amor, es la comunión con quienes los tomamos, es la armonía en la compañía, es  lo que eliges para nutrir tu cuerpo y la mejor forma de demostrarte amor propio.

Nuestros cinco sentidos son esenciales a la hora de comer, empezando por el gusto el cual se activa a través del olfato y la vista. Para lograr tener una correcta digestión se necesitan estos sentidos en alerta ya que estos son los encargados de la producción de ácidos estomacales que tienen como función  degradar los alimentos que entran a nuestro organismo,  así que,  para lograr una buena digestión debes comer sin culpabilidades o pensamientos negativos, se te tiene que hacer “agua la boca” se te deben antojar los alimentos, debes desearlos.  El tacto y el audio es la compañía con la que nos rodeamos, el ambiente con el que nos alimentamos el alma, la mente, el espíritu, las emociones. La gratitud por ser bendecidos al tenerlos en la mesa.

Leer  Que leen las personas más poderosas del mundo

El hábito de estar juntos en armonía a la hora de la comida es tan importante para un correcto desarrollo físico y no solo eso, sino para lograr una buena comunión con los alimentos sin  relacionarlos con episodios de negatividad, ansiedad o desahogo de emociones negativas. Sentarnos a comer juntos, sin culpabilidad, hablar sin discutir, comer con calma, sin griterías, enojos o frustraciones, y muy importante es dejar  los móviles, ayudará a crear un vínculo amistoso con la comida,  evitando así el desarrollo de un trastorno alimenticio.

Concentrarse en comer

El momento de la comida puede variar según las costumbres, la cultura y la economía pero  si es un hecho que se preparó para saborearse y disfrutarse.

La vida cotidiana es rápida, muchas veces el trabajo nos exige mayor productividad, vamos de prisa pasando por alto detalles fundamentales que  forjan aspectos de nuestro carácter como valores, costumbres y normas que en algunas ocasiones solo  se comparten a la hora de los alimentos y con la alegría de encontrarnos con quienes los comemos.   En este espacio de comunión puede haber cambios de opinión, expresión de ideas, diferentes puntos de vista,  siempre y  cuando sean con tranquilidad, respeto y sin violencia.

Aprender a comer con otros es un gran aprendizaje,  pero no solo aprendemos a nutrir nuestro cuerpo porque es beneficioso, esto va más allá, que experimentemos el  impacto que tiene que ver con la construcción de la autoestima, una de las   mejores prevenciones de futuras conductas alimenticias que se desarrollan a través de la soledad y ansiedad, consecuencias como son la anorexia, bulimia, obesidad entre otras.

Lic. Nutrición Graciela Ruiz.