“Atájala”  

Se subió al barco y le dijo sin pensarlo más de cuatro veces. “Dale vos podes”.  

Fueron varios kilómetros, el pelo de ella se batía al viento, él creía que podía. Abrieron una vela, se empezaron a inclinar, hicieron veinte kilómetros y abrieron la otra. Se inclinó hacia  el otro lado. Ciento veinte nudos de velocidad y piloto automático.  

 Respiro y dijo: “Creo en la satisfacción”.  

Cuando creamos desde la insatisfacción nos autosatisfacemos inconscientemente.  

Cuando dejamos ir una infinidad de acontecimientos pasados nos vemos limitados a la  

creación, pero cuando creamos desde la satisfacción abrimos nuevas puertas a que sucedan  

nuevos hechos los cuales manifestamos y expresamos como ilusión.  

Un nuevo viaje se aproxima y estoy seguro de que la sanación se va a triplicar. El canto  

derecho abunda en turbulencias. El roce mayor es señal de encuentro y exploración.  

Explotan aromas y los momentos de euforia son los que debemos identificar sobre todo  

cuando hay luz.  

Contentos y descontentos reconocemos vaivenes energéticos que nos hacen disfrazar la  

ansiedad de esperanza sana, es cuando nos atajamos a ver más allá de los hechos. A veces  

atajamos al otro, a veces. 

Los condenados a errar trascendieron, quedamos nosotros, enredados en ligustrinas sin fin  tan verdes como la transformación, otro núcleo productivo de este instante llamado  presente.  

Cuando miramos desde varios ángulos que el pasar es el porvenir; nos atajamos, te  atajamos, lo atajamos, la atajamos, los atajamos, las atajamos y encaramos el próximo paso.  A tierra, siempre a tierra. Eso sí, hasta que las ruedas dejen de tocar el piso.  

  

“Micro – Chip”  

El amor desde otra perspectiva  

Idas y venidas, frías y tibias.  

Al pasar sin expectativas.  

De miradas efervescentes.  

Prolijamente disparejas.  

Con un blanco concreto.  

Asemeja a la transparencia.  

Iluminado de luna  

Con oscuridad de sol del sur.  

Variando entre clímax e introspección.  

Eje máximo de la satisfacción.  

Un viejo nuevo sentimiento que apareció.  

  

“No sé”  

¿Cuántas pizarras necesito para ilustrar la locura que tiene la gente en la cabeza además de la  que tengo yo?  

Eso que dicen que cada persona es un mundo. Puedo verlo en detalle permanentemente.  ¿Por qué eso no pasa en la vida natural? ¿son los valores? a ellos los veo transparentes, en  paz, me transmiten paz. Es que no buscan más que paz. Nosotros buscamos hacer todo lo  que nos hace vivir en apocalipsis para pasar un ratito de paz “algún día”. ¿Cuánto tiempo  más así? No sé.  

“Vivir”  

Divinidad del agua, cristalina como pupila de mujer de la bahía; suave como sus pestañas,  hipnotizante como su retina nadando en círculos, rica como su piel, única como sus  pómulos, muda como su respiración, exceptuando instantes de auges de placer.  

Montó su tabla con su abdomen, seguía en la orilla. Uno, dos y ya la estaba acariciando con  sus pies, la cara de abajo invisible rozando cada partícula de océano. Fluyendo cada ola  haciendo que las sintiera en los pies.  

Llegó al canto izquierdo de la isla siguiente, escalo hacia la punta del cielo y resucitó.   

“Te inMutaste”  

 Nada puede controlar gesticulaciones en un rostro.  

Fue esa vez nomás, revuelto miércoles de invierno; caminabas por la ruta sudando desde las  clavículas a los hombros, nada te inmutaba, mirada firme hacia abajo cambiando de punto  a la par de tus pies.  

Nada te inmutaba, el camino abundaba remolinos de carga eléctrica cuyas polaridades  estaban invertidas. Llegabas tarde, no lo sabías – obvio -, nada te inmutaba.  

Rozaste su aductor, seguiste de largo, te diste vuelta, comenzaba a garuar, sentiste sus ojos  en tu nuca, los viste mojarse, frenaste, sonreíste y te inmutaste  

  

  

“Contr (A) dicción”  

El pasar del tiempo, el crecimiento a destiempo, lo que está roto, lo que renació.  

Lo que crees que fue, lo que querías que fuera , lo que fue. Lo que crees que es, lo que  quisieras que sea, lo que es. Lo que crees que será, lo que quisieras que vaya a ser, lo que  será.  

Lo que crees que fui, lo que quisieras que haya sido, lo que fui. Lo que crees que soy, lo  que quisieras que sea, lo que soy. Lo que crees que voy a ser, lo que quisieras que vaya a ser,  lo que seré.  

Lo que crees que fuiste, lo que quisieras haber sido, lo que fuiste. Lo que crees que sos, lo  que quisieras ser, lo que sos. Lo que crees que serás, lo que quisieras ser, lo que serás.  

Lo que fuimos, lo que quisieras que hayamos sido, lo que fuimos. Lo que crees que somos,  lo que quisieras que seamos, lo que seremos.  

Lo que me costó escribir esto.  

 

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“A veces”  

A veces extraño hasta tus insultos.  

A veces te veo en cada molécula de oxígeno.  

A veces te revivo en canciones.  

A veces te anulo en reacciones.  

A veces te escucho todo el día.  

A veces me olvido de tu voz.  

A veces te siento al lado.  

A veces te veo muerta.  

A veces te dibujo feliz.  

A veces te hago reventar.  

A veces acabas en mis sueños.  

A veces te siento atascada en la mugre.  

A veces siento que todo es un delirio.  

Siempre te enmarco en un ideal.  

“A veces, perdón, aunque”  

A veces dejo de escuchar(te).  

A veces (te) regalo futuro.  

A veces le sonrío al enemigo.  

A veces me (te) identifico con el presente.  

Aunque camines la pomada la soledad (te) va a llegar.  Aunque vivas no dejas vivir. 

  

“Pura Vida”  

Se cerraron las puertas manualmente y despegamos. Otro fin con comienzo, esta vez del  lado correcto, más consciente. Tuve que volar, hay cosas que no se explican.  

Aislado de la soberbia y las máscaras me encuentro siendo parte de una realidad que si lo  logro perdurara esté donde esté. Conocerla es lo primero y acá estoy, de cara al viento que  está por venir.  

Calidez inigualable, otra vez no hay tiempo y fluimos conectadamente desconectados.  Aliviado empecé a respirar otra vez, no sé qué tipo de mutación vendrá esta vez, pero si sana  cada vez más descontracturada.  

“Corrió al sol y se secó”  

Cae el silencio  

Te hundís en rapidez  

A costas de niñez.  

Arrogancia y sencillez.  

Contradicciones de la adultez.  

Constancia del tiempo careces.  

Son solo dados los que mueves.  

No te encierres en estrés.  

Al punto de vos crecer.  

En el tiempo te desenvolves.  

Te entendes.  

Y aprendes. 

“Un blues veloz”  

Quiero tocar un blues que no hable de vos  

 Picando cenizas pasadas en descontrol, ya no te escucho nena, prefiero el rock and roll.  Camino al presente claro y ya no estás.  

Las lágrimas secas son de esta eternidad, robaron todo nena, no hay porque luchar.  Llegando al futuro muerto escucho tu voz  

Mirando hacia adelante es un dos más dos, el resto es mierda nena, anda y llévatelo.  El mundo superficial te consumió.  

Te miro a cara lavada y la sensación.  

De verte dormir tranquila con discreción  

Entraste en el lado oscuro ya no estoy yo, cargas la mierda nena, prefiero el rock and roll.  -No voy a poder dormir así-.  

-Ya terminé-. 

“Tu joystick no funciona en el  ajedrez”  

Son esos momentos cuando no logramos identificar qué nos pasa, de pronto hacemos dos  cuadras y se evapora. ¿Momentos de sobre pensar?, de auto diagnosticarnos tristeza,  ansiedad o mal estar.  

Encerrado estoy, sin saber que hacer, entre todas estas contras podemos detectar algunos  monstruos que solo sabemos combatirlos cuando somos “libres”. Al fin y al cabo es lo  mismo. Simplemente siempre tenemos que tener algo para decir ¿no?  

Inevitablemente recordamos el pasado, lo queremos afrontar. Los que ya lo afrontamos le  pegamos una buena y estilosa patada y los que les toca chocar ahora ¿zafaron? No sé. Nadie  zafa. Como el pelotudo que se cree que es un capo y es un idiota ¿no? O la pelotuda que se  cree que es una genia y es una estúpida.  

– Mira vos –  

– Bien ahí –  

– ¿Bien ahí? –  

– ¿Bien ahí qué? –  

Hoy vivimos con el ventajero y la ventajera disfrazados de poetas. Alguien se preguntó qué  pasaba por la cabeza de Chuck Berry cuando escribió “No particular place to go”, pocos.  Estamos a siglos de eso compadres, atados a una nueva ola que no cesa. Algunos lo  disfrutamos, nos motiva. Sin ir tan lejos nos transportamos de las únicas maneras habidas y  por haber y encontramos cierta satisfacción.  

Un hombre, una mujer, un blues, y un rock and roll fusionados en una canción. El arte de  la canción y su terapia superior con poder de resurrección. Un grito de descarga, un insulto  gratificante, un solo de guitarra de George Harrison y un sándwich de jamón y queso. Una  queja sin fin llena de mierda graciosa y un monólogo sin sentido. Dieciocho peinados en un  minuto y treinta y cinco desnucadas consecutivas. Un cascaso simpaticón y un estornudo  en la cara de tu hermana. Así puedo seguir décadas.  

– ¿Se entendió? –  

– No –  

– Anda a la puta que te parió – 

“Presente”  

Quién hubiera dicho que confiar en la intuición revela hechos del porvenir casi tan exactos  como la caída de un meteorito al vacío. Eso que de pronto se presenta y… sí ya lo sabía.  

A veces duelen, pero quizás está bueno entender que son parte del presente y no lo  controlamos. Imagínense controlar la sensación del éxtasis de una eyaculación, hablamos de  ese tipo de imposibilidades. ¿Qué controlamos entonces?, lo que creemos que está a nuestro  alcance, pero no depende de lo externo o del universo en sí, la persona que elegimos ser  para nosotros mismos y para los demás, lo que visualizamos del futuro, la ansiedad y el ego.  

Nunca me imaginé esto y pasó. Acostúmbrate no falta mucho para que te vuelva a pasar.  

Construimos a través de hechos y sentimientos manifestados cada segundo de vida.  Hambrientos como lobos dejamos fluir nuestros destinos desde el mejor lugar: la paciencia  y la paz. Sin desesperarnos logramos estar aún más alto.  

Quien hubiera dicho que tu ego es indestructible no te deja avanzar, te estanca en una  superficialidad más allá del registro del otro. No soy parte de tu ego, señal de no ser parte  de tu presente, el cual no existe. La distancia y la cercanía no influyen en tu día a día,  dependes tanto del futuro que no tenes motor de vida.  

Hasta que encuentres vida y tengas motor o un presente inspirador.  

 

“Creo en la satisfacción”  

Me pregunté trecientas noventa y cuatro veces cuándo iba a cerrar este “capítulo”. Mi  inconsciente me acaba de confesar que estaba esperando el retorno del dolor ¿qué gran  contradicción no? Para variar. Si lo hubiese sabido antes quizás ya estaría terminado hace  meses o nunca.  

Todo este tiempo nuestro pasar dibujó un porvenir lejano al dolor, un amor nuevo e  indestructible y una nueva prioridad en nuestras vidas. Sigue dibujando con el mismo lápiz,  la misma tinta y el mismo color, mejor no esperemos más ¿no?  

Ya hablamos de equilibrio; energías, sentimientos, traumas, karmas, amor, desamor,  introspección, extrospección, libertad, expansión, creación, luz, oscuridad, luna, sol, mar,  desierto, altibajos, sensación, pasado, presente y ¿futuro?  

Durante siglos aprendimos a llegar al hoy, más precisamente al “aquí y ahora”.  Hoy me animo a decir que llegamos al tercer plano, la guerra del tiempo terminó hace rato  y todo este tiempo nos dedicamos a limpiar las secuelas que nos había dejado. Vamos en  camino al eterno fin.  

En este tramo aprendimos; a sanar, a pensar, a elegir, a esperar, a escuchar, a crear sin  depender del dolor, la importancia del amor interno, identificar lo trivial, huir sin escapar,  encontrar sin buscar, descansar sin dormir, disfrutar sin planear, respirar la distancia,  bloquear el botón de stop, encontramos un viejo color nuevo para jugar y a vivir. Como si  fuera poco.  

Seguimos soñando la construcción, la tracción aumenta y mi cerebro va a la inversa, la  calculadora muestra un rompecabezas y un taladro demoledor.  

Ya no le canto a la luna, me canto a mí y por qué no a todos aquellos que son parte de mi  corazón.  

Me animo a transmitir luz y sentirla, a despegar del dolor que ya conozco y conocer alguno  nuevo, más interesante quizás, con otros detalles. Me animo a crear desde la paz, la risa, la  arrogancia, las ganas de vivir, la burla, el desprecio, el aprecio, lo atractivo y lo placentero.  Caminamos al cuarto tramo, llevo una capa negra que ilumina todo el sendero, equipaje  liviano, la espalda ligera y suena John Lennon de fondo.  

Me siento lúcido, nítido, despierto, reflejado por lo que yo elegí, extasiado de amor y  felicidad existente, tan solo como bien acompañado, gritándole al mundo mis nuevas  melodías y sin pensarlo ni media milésima de segundo les digo que yo creo en la satisfacción.  

FUCK YOU.